No es que lo dijera el torero, pero los acantilados de (los Cliffs of) Moher son realmente impresionantes.
El tiempo no acompañaba: una mañana desapacible: viento, frío y agua, y una luz mortecina miserable que en las fotos no hace justicia alguna al espectáculo que tenía delante de mis ojos... y de mis pies... más de 200 m de caída libre sobre una pared rocosa de una verticalidad apabullante.
El recorrido turístico está marcado y protegido contra caídas, pero al final del mismo continúa un sendero al borde del abismo por el que los más atrevidos siguen caminando para obtener todavía mejores vistas; y eso que el terreno está embarrado por la lluvia. Ya lo veréis en las fotos. Y allí estaba yo, claro.
El tiempo no acompañaba: una mañana desapacible: viento, frío y agua, y una luz mortecina miserable que en las fotos no hace justicia alguna al espectáculo que tenía delante de mis ojos... y de mis pies... más de 200 m de caída libre sobre una pared rocosa de una verticalidad apabullante.
El recorrido turístico está marcado y protegido contra caídas, pero al final del mismo continúa un sendero al borde del abismo por el que los más atrevidos siguen caminando para obtener todavía mejores vistas; y eso que el terreno está embarrado por la lluvia. Ya lo veréis en las fotos. Y allí estaba yo, claro.
La costa del Burren, en el condado de Galway, es rocosa y dura y el mar y el viento la embisten con furia. No es por nada que Moher significa "miseria" en gaélico.

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