Tras visitar Cashel me dirijo a Cahir, a menos de 20 km.
Bonita localidad del interior sur de Irlanda, con un pequeño pero precioso castillo, muy bien conservado y con interesantes exposiciones en sus salones. Casi puedes sentir en tu piel lo que debía ser vivir en aquella época medieval; oscura, según algunos, aunque no sé si fue más oscura aquélla o ésta que nos está tocando vivir (de momento, me quedo con la actual, je, que seguro que en aquélla no podía ir al pub a ver los partidos del Barça).
Hoy además el río Suir baja bien cargadito de razones, resultado de una semanita de lluvias diarias y constantes (y pesadas, tu dirás, a ver si ahora me voy a aguachinar).
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