Aprovechando que el tiempo se ha tomado una corta jornada de reflexión este domingo y nos ha regalado unas horitas de sol, he aprovechado para visitar la Península de Dingle, una pequeña península del oeste del condado de Kerry, justo encima de la Península de Iveragh donde está el famoso Ring of Kerry y donde intentaré ir otro día.
El recorrido lo empiezo y lo acabo en Tralee, un importante centro comercial del condado. Pero antes de llegar allí paso por Ballybunion, que es un conocido centro de veraneo local.
Ya en la península, la carretera principal me lleva atravesando de noreste a suroeste, y me paro en Annascaul, un pequeño pueblo donde nació y vivió Tom Crean, un valiente aventurero que formó parte numerosas expediciones a la Antártida y que, como suele pasar, permaneció en el olvido durante mucho tiempo pese a haber pasado más tiempo allí que muchos exploradores conocidos. Cuando se retiró estableció una posada en su pueblo, llamada South Pole Inn. Aquí me detengo a tomarme un café "latte".
Luego prosigo y llego hasta Dingle, puerto pesquero y turístico que da nombre a la Península. Bonitas calles con casas pintadas de colores, y un famoso delfín llamado Fungie, vecino de la bahía de Dingle desde 1983. Se organizan cruceros en un barquito para ir a verlo y visitar la bahía, y si no llegas a ver a Fungie, no te cobran los 16€ que vale el paseo. Yo me he apuntado pero no he llegado ni a salir, porque éramos sólo tres y no llegábamos al mínimo de 5 personas para que el barco pudiera salir. Qué se le va a hacer...
Tras un frugal "tuna sandwich" y un cafelito, sigo para Slea Head, el extremo de la península y, dicen, el punto más al oeste del continente europeo (¿Islandia no cuenta o qué? Y porque Groenlandia cae ya por Norteamérica...). Son las tres y ya me quedan escasamente un par de horas de luz. Por allí me encuentro parte de la fauna local: ovejas (habituales por toda la península), burros, gaviotas... Y agrestes paisajes, cortados a pico, con tramos de carretera bordeando el acantilado y por donde sólo pasa un coche. Y al final, en el horizonte, las Blasket Islands, ahora deshabitadas.
Ya de vuelta hacia el este, en sentido horario, encuentro algunas playas y paso de nuevo por Dingle, donde tomo el desvío hacia el Connor Pass, un puerto de montaña a casi 500 m de altura (ya sé, es poco, pero aquí no hay grandes alturas), desde donde se ven unos lagos glaciales y la cumbre del Mount Brandon entre jirones de nubes (casi 1.000 m, y es la octava cumbre más alta de Irlanda; las otras siete y las cuatro siguientes están en la Península de Iveragh, para otro día).
Finalmente me detengo a cenar y tomarme una pinta en el Baily's Corner Pub de Tralee (no digo refrescarme porque ya hace bastante frío y ya no me la tomo precisamente para eso), mientras veo como el Chelsea le gana 1-0 al Manchester U. Y desde aquí, de regreso a casa.

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